Saturday, September 29, 2007

MUJERES WAYÚU, TERRITORIO Y COMERCIO DE COMBUSTIBLE EN LA FRONTERA COLOMBO-VENEZOLANA[1]

Por:
ANNY GUTIÉRREZ C[2].


“Se que caigo en lo inexplicable cuando afirmo que la realidad –una noción tan fluctuante--, el conocimiento más exacto posible de los seres, es nuestro punto de contacto y nuestra vía de acceso a las cosas que van más allá de la realidad. El día que salimos de ciertas realidades muy simples, fabulamos, caemos en la retórica o en el intelectualismo muerto”.

(Marguerite Yourcenar, 1982)

Introducción

El pueblo indígena Wayúu se encuentra asentado, según Ardila (1992:74) “[…] en la península de La Guajira, dividida hoy entre las repúblicas de Colombia y Venezuela; no obstante, ellos --alrededor de 127.269 personas en Colombia-- sólo reconocen su pertenencia a la nación Wayúu, aunque en su provecho sacan los beneficios que de alguna manera les significa ser unas veces colombianos, otras venezolanos”.

Según Vergara (1990: 141) “[…] ocupa una extensión de 15.380 kilómetros cuadrados aproximadamente, de los cuales 120.000 corresponden a Colombia, comprendiendo los municipios de Uribia, Manaure y Maicao en el departamento de La Guajira, y 3.380 kilómetros cuadrados pertenecen al Distrito Páez del Estado de Zulia en Venezuela”. Los Wayúu conciben su territorio como unos solo, para ellos no existen las fronteras ni relimitaciones que los separen y es por esta razón que las mujeres y hombres indígenas diariamente se desplazan de un lado a otro, según la actividad laboral que desempeñen o por algún motivo particular.

La península de La Guajira según Ramírez (2005: 40) “está dividida en tres territorios: el territorio de la Alta, que es árido y de costa; el de la Media, que es semiárido y alcanza a llegar hasta la Serranía del Perijá, y el territorio de la Baja, que alcanza a ser un poco más selvático, que es parte de la Serranía del Perijá y de los Montes de Oca, entonces bo es solamente el desierto exótico que todo el mundo se imagina, sino que también existe otro tipo de biodiversidad”. Un aspecto importante en la concepción del territorio dentro del pueblo Wayúu son los cementerios, pues cada persona pertenece al lugar donde están sus muertos, y si por algún motivo o circunstancia se va a vivir a otro lugar, siempre recordará su sitio de origen.

Economía en el Caribe: Breve perspectiva histórica

El Caribe colombiano ha sido un espacio de articulación de diversas costumbres, creencias, economías y políticas. Estos aspectos son el producto del “contacto” con el “otro”, y en la actualidad se mantienen y se conservan. Un caso particular es el contrabando, economía informal que ha venido siendo el eje de las relaciones comerciales en el Caribe, La Guajira y el pueblo Wayúu.

Desde una perspectiva histórica son varios los autores que han tratado el aspecto del contrabando. Múnera (1994: 131) nos comenta que desde un principio la autoridad central “impone un régimen un régimen prohibitivo que niega la posibilidad de comerciar libremente en el mar Caribe. Ahora bien, el hecho de que aquí surja el contrabando como una actividad dominante no significa que nos se hubiera presentado con mucho vigor desde antes. Por el contrario, los siglos XVII y XVIII están atravesados por el auge y vigencia de la ilegalidad en el comercio cotidiano de las provincias caribeñas. Es más, el contrabando es la esencia misma de la vida económica de Santa Marta y La Guajira”. Por su parte, Polo (2000: 42) resalta que “en zonas como La Guajira, tal actividad atentaba directamente contra el domino español, toda vez que permitió la adquisición de armas de fuego por parte de los indios Guajiros, aumentando con ello su capacidad militar de respuesta a las autoridades reales. Cabe anotar que muchos indígenas crearon alanzas con potencias extranjeras como la inglesa y la holandesa, desafiando el esquema central de comercio y gobierno sobre los territorios del Caribe.

Con respecto a los modelos económicos, Carabalí (2001: 2) señala que “para España la meta del trabajo era el atesoramiento de bienes y la acumulación, mientras que para el resto de poderes europeos la meta del trabajo del “hombre” estaba en la posibilidad de intercambiar y producir ganancias a través de la actividad comercial. Mientras el uno propugnaba por el estatismo de los bienes y servicios, los otros luchaban por la movilidad como fuente de riqueza.

Mientras que los centros de contrabando en el Caribe fueron Curazao, dominado por los holandeses, y Jamaica, potencia productora de azúcar y ron, centro de acumulación de mercancías y esclavos, dominada por los ingleses; en La Guajira eran Puerto López, Puerto Estrella, Bahía Portete y Puerto Nuevo. Según Avella[3], la generalización del contrabando en el Caribe, “en todas las épocas y prácticamente en todos los lugares, no sólo fue una oposición velada a la “colonial ruler”, sino también una forma de hacer guerra “por otros medios”, que cada potencia utilizaba contra las demás”. Maracaibo también fue un punto de práctica del contrabando por sus cercanías a La Guajira colombiana, desde allí se accedía a otros puntos costeros que fueron claves para esta estrategia comercial.

El pueblo Wayúu ha trabajado desde tiempo atrás en el comercio, desde el contacto inicial con europeos en el intercambio de productos como el palo brasil, dividivi, perlas preciosas, mano de obra, etc., y recientemente, como lo ha descrito Pineda (1990: 264) “el indígena de mediados de siglo no podía vivir sin el contacto con la sociedad mestiza. Lo hacían en la colombiana y lo hacían con la venezolana. Tenían que hacerlo por necesidad […] a causa de las sequías y porque en su mundo y desde hacia largo tiempo, se había introducido el uso del dinero y la economía monetaria por razones diversas (otra vez aparece la sombra ominosa de las sequías) y para diferentes propósitos”.

Economía de frontera: Los Wayúu bajo las lógicas económicas colombo-venezolanas

Una de las alternativas económicas que se presentó a comienzos del siglo XX se encuentra vinculada a las dinámicas económicas venezolanas. Aquí entra en juego la historia de los hidrocarburos en Venezuela, que comienza con la llegada al país de compañías extranjeras a principios de siglo. Cabe destacar que fue en 1913 cuando se descubrieron las inmensas reservas petrolíferas del campo Mene Grande en la cuenca del Zulia, a partir de ahí se inicia su firme explotación comercial. A raíz de la explotación petrolera en Venezuela, el pueblo Wayúu empezó a incursionar en el mercado moderno del combustible. Aún cuando no se ha establecido una fecha específica que indique el inicio de la actividad comercial de los indígenas con este producto, se cree que aproximadamente entre la década de los años 30 y 40[4] se integran al boom petrolero, mediante el comercio del combustible de una manera ilegal en la zona fronteriza; aspecto que en la actualidad hace parte fundamental de sus dinámicas socioeconómicas. En consecuencia, a partir del 1 de enero del año 2001, el gobierno venezolano creó un programa especial llamado Sistema de Abastecimiento Fronterizo Especial de Combustible (SAFEC), con el propósito de estimular el control del contrabando. Por su parte el gobierno colombiano, debido a las pérdidas que el contrabando genera en las fronteras y el resto del país, decidió tomar medidas drásticas para erradicar por completo el comercio irregular y penalizar este “delito” expidiendo el Decreto 1900[5] de 2002.

Lucha y reivindicación indígena

Llegando a la frontera conocida popularmente como “La Raya”, existen dos letras grandes que son las iniciales de cada país, la C de Colombia y la V de Venezuela, ellas marcan el lugar donde comienza el territorio de cada uno. Entre estas dos letras hay un espacio de unos cien metros aproximadamente, conocido con el nombre de “Tierra de Nadie”, puesto que ningún país ejerce jurisdicción allí, sólo el pueblo Wayúu. En esta extensión de territorio se recibe a la gente que participa en los paros y protestas, como estrategia para manifestarse en contra de las políticas que puedan llegar a perjudicar a los comerciantes desde cualquiera de los dos gobiernos.

Cuando se expidió el Decreto 1900, un grupo de comerciantes, hombres y mujeres, realizaron una ásamela durante doce días en la zona conocida como “Tierra de Nadie”, con el propósito de llamar la atención del gobierno colombiano para que derogara el decreto que trababa la actividad tradicional del comercio de combustible que se realiza de Venezuela a Colombia. En aquella oportunidad, el gobierno no consultó con el pueblo Wayúu, lo que causó gran sorpresa por el modo en que las autoridades encargadas del control fronterizo aplicaron el decreto. Los comerciantes no estaban de acuerdo con la medida adoptada por el gobierno central, puesto que muchas familias Wayúu han vivido y viven de ese comercio ilegal. Se llegó entonces a una concertación en la que decidieron continuar el paro en la frontera hasta que el gobierno escuchara sus opiniones y derechos, incluyendo el del trabajo.

La “Tierra de Nadie” es el espacio donde se articula el comercio de combustible. Los hombres y mujeres que traen gasolina desde Venezuela necesariamente tienen que transitar por la ruta Paraguachón-Maicao. Por consiguiente, es el espacio donde se trabaja, se entablan relaciones sociales, se crean alianzas, actos de solidaridad, amistades y se reclaman derechos indígenas. Así mismo, se generan discusiones alrededor de un problema o conflicto particular con los Estados y tanto los indígenas como los no indígenas toman medidas de resistencia y se agrupan para exigir respeto por sus derechos constitucionales. Respecto de estas exigencias indígenas Oslender (2000: 193) comenta que “es justamente en la experiencia concreta de la acción colectiva que se forma la identidad de los actores sociales en términos de resistencia”.

Observamos que estas luchas son esencialmente políticas por la forma en que las prácticas sociales están inscritas y enmarcadas. De esta manera, el espacio fronterizo no está separado de la política, es político y estratégico. El espacio ha sido formado y modelado por elementos socioculturales e históricos del pueblo Wayúu; hombres y mujeres manifiestan que es el único recurso para que los gobiernos escuchen sus exigencias de pueblo indígena, por consiguiente, bloquear la frontera es un acto de resistencia, lucha y reivindicación.

Con respecto al espacio, Oslender (2000: 196) citando a Lefebvre propone tres momentos interconectados en la producción del mismo: las prácticas espaciales; las representaciones del espacio, y los espacios de representación.

Las prácticas espaciales se refieren a “las formas en que se utiliza y percibe un espacio, éstas prácticas están vinculadas con las experiencias de la vida cotidiana” y las memorias de la colectividad en dicho espacio. Las personas comerciantes utilizan y perciben el espacio fronterizo como un lugar de descanso donde se entablan amistades así como un lugar de trabajo en que se puede transitar de un lado a otro con los vehículos llenos de gasolina y como zona comercial.

Las representaciones del espacio se refieren a “espacios concebidos que están derivados de una lógica particular y de saberes técnicos y racionales. Estos saberes están vinculados con las instituciones del poder dominante y con las representaciones normalizadas generadas por una lógica de visualización hegemónica”. Aquí entran en juego las representaciones de dos actores que se articulan en la frontera colombo-venezolana: primero, los Estados (Colombia y Venezuela) y segundo, los hombres y mujeres comerciantes de combustible.

Las concepciones del espacio fronterizo de los dos actores sociales se puede representar de la siguiente forma:

- Los Wayúu: i) conciben su territorio-espacio como uno sólo, es decir, la frontera no existe; ii) el territorio ancestral no tiene límites; y iii) se refieren al espacio fronterizo como “La Raya”.

- Los Estados de Colombia y Venezuela: i) conciben el territorio fronterizo de manera fragmentada, donde cada país ejerce jurisdicción en la parte que le pertenece; ii) demarcan la frontera como límite; y iii) se refieren al espacio fronterizo como “la frontera.

De esta manera se produce una visión particular de cada actor social donde los Estados, en este caso, tienen un criterio de verdad del espacio y promulgan cómo manejarlo por medio de unas políticas particulares conocidas como “leyes de frontera”; mientras que la concepción Wayúu es diferente a la hegemónica, y no es tenida en cuenta en los planteamientos políticos, lo que genera un oscurecimiento de las luchas indígenas y otras formas de ver y percibir el espacio.

El Estado y sus políticas al no reconocer las diferentes perspectivas y concepciones de territorio, han generado en hombres y mujeres Wayúu formas de resistencia. Lefebvre sitúa éstas resistencias en los espacios de representación, “éstos son espacios vividos, que se producen y modifican en el transcurso del tiempo. Expresan formas de conocimientos locales y menos formales (corra issances) que son dinámicas simbólicas y saturadas de significados”. En el espacio fronterizo encontramos contra-discursos y prácticas “irregulares” por parte de hombres y mujeres comerciantes que se niegan a reconocer y a aceptar el poder hegemónico. En este sentido, el comercio ilegal o contrabando, es un cato de resistencia a la economía capitalista y dominante; claro que sin desconocer que los Wayúu también han ingresado a las dinámicas del capitalismo. De este modo, la vida cotidiana de las personas que comercializan con combustible se desarrolla en una relación dialéctica entre espacio y capitalismo, su vida está enmarcada por procesos de restricción y “colonización” en diferentes niveles: i) relación armónica entre los dos países, Colombia y Venezuela; ii) las reglamentaciones de los Estados en las fronteras; y iii) efectos del mercado: dependencia del comercio de gasolina como una de las pocas alternativas de trabajo. Por consiguiente, el espacio fronterizo es un recursos organizativo y una fuerza de producción de capitalismo.

Rol actual de la mujer Wayúu en la economía de la frontera colombo-venezolana

Según las comerciantes la vinculación de la mujer Wayúu al comercio de combustible obedece a una gran oportunidad de trabajo, una de las pocas alternativas que se presentan en La Guajira. La actitud de la mujer con respecto a las oportunidades y sus propias decisiones sobre el trabajo “tiene que ser vista desde una perspectiva dinámica; no debe suponerse que las preferencias son fijas sino que son el resultado de factores cambiantes tales como el acceso a la tierra, trabajo doméstico, estructura familiar, disponibilidad de empleo y la percepción que la mujer tiene de si misma” (Benería, 1982: 26).

La vinculación de la mujer Wayúu en este comercio de combustible obedece a los siguientes aspectos:

- Falta de alternativas u opciones de trabajo en la frontera colombo-venezolana.
- La mujer Wayúu debido a su papel relevante dentro de la familia, es la persona en quien recae la mayoría de las veces las responsabilidades dentro y fuera del hogar; trabaja para su familia en actividades económicas particulares lejos de su casa, como por ejemplo, en el comercio de combustible. Algunas mujeres comerciantes se vincularon a este oficio desde el producto hizo su aparición.
- El hombre Wayúu también se vinculó a la comercialización del combustible, pero como era agredido por la Guardia Nacional venezolana y la autoridad colombiana, quienes les quitaban sus pimpinas y carros llenos de combustible, dejándolos sin medios con qué trabajar. Las mujeres al ver que sus maridos eran víctimas de dichos atropellos tomaron la decisión de ejercer el rol de comerciantes con la idea de proteger a sus compañeros y con la concepción de que a la mujer no se la maltrata.
- El combustible como una nueva oportunidad de trabajo según la época y los auges que ha presentado.
- La posibilidad de tener un ingreso para el sostenimiento del hogar y la familia.
- Independencia económica y satisfacción de necesidades particulares.

La vinculación de la mujer al transporte y comercialización del combustible encontró una fuerte base en la tradición cultural, pues la mujer tiene gran importancia en la reproducción social del grupo y en ella recaen también las responsabilidades económicas para con éste. En este sentido, el rol tradicional de la mujer Wayúu no tiene una ruptura sino una continuidad; al estar vinculada en otras dinámicas y oficios su conducta cultural se fortalece al tener acceso a otros escenarios socioeconómicos y culturales. De igual manera, recibe beneficios económicos y su posición, empoderamiento y estatus, dentro y fuera de sus familias, se vigorizan.

Bibliografía

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ARDILA CALDERÓN, G. 1992. Cuando el progreso se enfrenta con la vida. Los Wayúu de La Guajira. En: CÉSPEDES, L. Diversidad es riqueza. Ensayos sobre la realidad colombiana. Instituto Colombiano de Antropología e Historia, (ICANH). Consejería Presidencial para los Derechos Humanos. Bogotá, D.C.

BENERÍA, L. y SEN, G. 1982. Acumulación, reproducción y el papel de la mujer en el desarrollo económico: Una revisión a Boserup. En: LEÓN, M. Las trabajadoras del agro II. ACEP. Bogotá, D.C.

CARABALÍA A., A. 2001. Panteón Caribe. Documento del Ciclo II y Dinámicas, Módulos Geohistoria y Cultura. Sin Publicar, Instituto de Estudios del Caribe de la Universidad Nacional de Colombia. Sede San Andrés. Riohacha.

MÚNERA A. 1994. Ilegalidad y frontera, 1770-1800. En: MEISEL R. A. (Editor). Historia económica y social del Caribe colombiano. ECOE. Ediciones Uninorte. Bogotá D.C.

OSLENDER, U. 2000. Especializando resistencia: Perspectivas de espacio y lugar en las investigaciones de movimientos sociales. En: RESTREPO E. y URIBE M. V. (Editores). Antropologías transeúntes. Instituto Colombiano de Antropología e Historia, (ICANH). Bogotá, D.C.

PINEDA G. R. 1990. ¿Dos Guajiras? En: ARDILA G. (Editor). La Guajira: de la memoria al porvenir, una visión antropológica. Fondo FEN Colombia. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá, D.C.

POLO A. 2000. Contrabando y pacificación indígena en una frontera del Caribe colombiano. En: Aguaita No. 3. Observatorio del Caribe Colombiano. Cartagena de Indias.

RAMÍREZ B. K. 2005. La perspectiva Wayúu sobre los conocimientos y la biodiversidad. En: ESCOBAR E. M., ESCOBAR P., PAZMIÑO A., y ULLOA A. (Editoras). Las mujeres indígenas en los escenarios de la biodiversidad. Fundación Natura Colombia. Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH). Pp. 39-42.

VERGARA G. O. 1990. Los Wayúu, hombres del desierto. En: ARDILA G. (Editor). La Guajira: de la memoria al porvenir, una visión antropológica. Fondo FEN Colombia. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá, D.C.


[1] Tomado de: LUZ MARINA DONATO, ELSA MATILDE ESCOBAR, PÍA ESCOBAR, ARACELLY PAZMIÑO y ASTRUD ULLOA (Editoras). Mujeres Indígenas, Territorialidad y Biodiversidad en el Contexto Latinoamericano. Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia. Fundación Natura Colombia. Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Oficina Contra la Droga y el Delito de Naciones Unidas. Bogotá, D.C. Enero de 2007. Pp. 93-100.
[2] Antropóloga de la Universidad del Magdalena. Magíster en Estudios de Género, Mujer y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia.
[3] Véase: El Caribe para una Geohistoria. Propuesta de Investigación. Versión Preliminar. Instituto de Estudios Caribeños. Universidad Nacional de Colombia. Sede San Andrés. Inédito. P.11.
[4] Fecha aproximada de ingreso a la comercialización que recuerdan las personas entrevistadas durante el trabajo de campo (2002-2005).
[5] Promulgado el día 23 de agosto de 2002, tiene como propósito adoptar medidas, en materia penal y procesal, contra las organizaciones delincuenciales, tipificar penalmente conductas, aumentar penas y hacer modificaciones en cuanto al procedimiento penal, así como dar penalización al contrabando.

UNA SOCIEDAD REGIDA POR LA SABIDURÍA FEMENINA:MUJER, MADRE DEL LINAJE WAYÚU*

Por:
ROMÁN DELGADO
LUIS DELGADO

Wayúu eii apüshi. La mujer se desenvuelve dentro de la sociedad Wayúu como la representante de la perpetuidad cultural. Como madres, son las dueñas se un vínculo espiritual que transmiten a sus descendientes en un legado de por vida.

En el pueblo Wayúu la mujer tiene una gran importancia no sólo desde la procreación, sino como la matriz de la cultura y la portadora de la carga moral. Ella lleva consigo el elemento más importante: ser la responsable de heredar a sus descendientes su clan y perpetuar el linaje de su familia.

Esto implica un compromiso moral y espiritual con la familia, que por ley natural y norma social ninguna mujer Wayúu puede negar u obviar, porque es algo innato en ella como madre. Por ello juega un papel de gran trascendencia dentro del clan familiar, forjándose una sociedad matrilineal.

Como madre, maestra de sus hijos, abuela, consejera de la familia, en su gen lleva el honor de transmitir el clan y mantener en el tiempo la oralidad de sus antepasados y forjar el destino de los suyos.

La mujer es la encargada de perpetuar la cultura, como fiel conocedora de la estructura de su núcleo, conoce las historias, la genealogía, las costumbres y transmite los saberes ancestrales a sus hijos. Orientadora y responsable de la formación integral para las nuevas generaciones.

Antonia Durán, del clan Sapuana, es madre Wayúu y considera que las virtudes de la mujer deben ser características fundamentales para representar a la familia. “El papel de la mujer es protagónico, es por ello que debe ser una mujer líder, que esté conciente de la responsabilidad que tiene dentro de la cultura. La mujer Wayúu no teme salir adelante, es emprendedora pero a la vez ecuánime”.

Responsabilidades

Como madre y esposa, le corresponde atender a sus hijos y al esposo en lo referente a la atención en el hogar, de cuidar y preparar sus alimentos en la casa. Otro rol de la mujer, es el de educar a los hijos de acuerdo a la educación natural Wayúu, generalmente a las hembras quienes deben ser instruidas en el arte del tejido, a buscar leñas, agua del jagüey, entre otras responsabilidades.

En cambio los hijos varones, suelen ir con el padre al campo, al pastoreo, a la caza, a caballos, donde son instruidos y aprenden oficios y trabajos de los hombres. Generalmente la pareja comparten la responsabilidad del hogar, aunque con un rol distinto.

En el pueblo Wayúu, la mujer en el pasado, según la historia, no figura como autoridad política ni familiar a la hora de tomar decisiones; en esta sociedad indígena no se practicó el matriarcado sino que existe un rol determinado y muchos de ellos compartidos entre la mujer y el hombre.

La familia materna es la encargada de velar por los hijos y el tío materno es el principal actor para ejercer la autoridad, tomar las decisiones y de la solución de los problemas. A la hora de casarse, serán los tíos maternos los que aprueben y finalmente establezcan la unión entre ambas familias.

Espiritualidad

Así mismo, la mujer representa la parte espiritual, la que pregona la paz y la armonía dentro de la familia. Se le otorga respeto especial como la figura idónea para orientar a sus hijos y transmitir los valores culturales. Las mujeres Wayúu se caracterizan por ser muy activas e independientes dentro de su ámbito cultural.

La mujer tiene el don de transmitir los mensajes de los ancestros, para prevenir, advertir o aconsejar. Generalmente, esto es a través de los sueños, a los que se les atribuye un significado especial y que representa una revelación sobre un próximo acontecimiento. Dependiendo del sueño, se debe cumplir un ritual (encierro) y la familia prepara una especia de celebración para rendirles honor a sus antepasados.

Luz Fernández, del clan Jayariyú, se siente orgullosa de que en su cultura la mujer tenga un papel predominante: “La mujer Wayúu fue formada para liderar, con la visión de que debe estar a la par con el hombre. Quizá no lleve la voz cantante, pero siempre tiene grandes iniciativas y detrás de cualquier hombre está empujando y accionando para lograr los objetivos. Las grandes decisiones dentro del pueblo Wayúu son tomadas por mujeres”.

Sunday, January 14, 2007

Primera reunión de voluntades en Valledupar (Cesar)

Preparando la Misión Internacional Humanitaria a Territorio Wayúu de Parlamentarias y Diputadas Italianas

Mujeres Wayúu provenientes de diferentes dinámicas organizativas, asociaciones de autoridades tradicionales, cabildos locales y comunidades de base, reunidas en Valledupar (Cesar) el 23 de noviembre de 2006, y

1. Tomando conocimiento de la reunión que sostuvieron el 25 de junio de 2006 en Valledupar (Cesar) mujeres del Cabildo Wayúu Nóüna de Campamento, del Cabildo Wayúu de Wepiapaa y de la comunidad Wayúu que se encuentra en situación de desplazamiento en Santa Marta (Magdalena), con el señor Walter Kälin, Relator Especial de Naciones Unidas para los Refugiados y Desplazados Internos, en donde conjuntamente presentaron el documento “Acerca de la problemática del desplazamiento interno: Consideraciones de organizaciones del pueblo Wayúu”, el cual da cuenta de la gravedad del fenómeno del desplazamiento que afecta a varias comunidades del pueblo Wayúu.

2. Informándonos sobre el contenido del “Reporte actual sobre la situación de violencia en las comunidades Wayúu (La Guajira, Colombia)”, realizado en el mes de julio de 2006 como insumo para la “Misión Internacional de Verificación Sobre la Situación Humanitaria y de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas de Colombia” y en el cual las mujeres de los Cabildo Wayúu Nóüna de Campamento, del Cabildo Wayúu de Wepiapaa y de la comunidad Wayúu que se encuentra en situación de desplazamiento en Santa Marta (Magdalena), hicieron contribuciones significativas.

3. Notificándonos de los resultados de la reunión --propiciada por los Cabildos Wayúu Nóüna de Campamento y Wayúu de Wepiapaa-- realizada en Valledupar (Cesar) el 22 de septiembre de 2006, entre diversas organizaciones del pueblo Wayúu y la “Misión Internacional de Verificación Sobre la Situación Humanitaria y de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas de Colombia” convocada por la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), que sirvió para visibilizar la grave problemática que en derechos humanos presenta actualmente el pueblo Wayúu y en donde se expuso la propuesta de impulsar, organizar y convocar una misión internacional humanitaria que específicamente examine la situación del pueblo Wayúu.

4. Conociendo los resultados de la gira realizada entre el 6 y el 12 de noviembre de 2006 a varias ciudades de Italia, que con el apoyo de A Sud Ecologia e Cooperazione ONLUS, hicieron el presidente de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), una de nuestras representantes Wayúu que ha estado participando en el proceso y el director de la revista virtual Actualidad Étnica, durante la cual se logró, entre otras cosas, el compromiso y el consenso de un significativo grupo de partidos políticos de lo antes posible enviar a territorio Wayúu una delegación conformada por parlamentarias y diputadas italianas para examinar la situación humanitaria del pueblo Wayúu, con especial atención a la situación de la mujer Wayúu.

5. Siendo concientes que la crítica situación humanitaria que presentan varias comunidades del pueblo Wayúu, que no ha merecido la suficiente atención por parte de la institucionalidad pública, tenderá a agravarse con el avance y la puesta en marcha de megaproyectos hidrocarburíferos, mineros, gasíferos, portuarios, hidroeléctricos, turísticos, entre otros y preocupadas por los informes de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la Organización de Estados Americanos (MAPP/OEA) y de la Defensoría del Pueblo que refieren la permanencia de estructuras paramilitares que siguen operando en áreas del territorio Wayúu.

RESOLVEMOS

1. Desplegar todas nuestras capacidades para continuar visibilizando y empoderando en los contextos nacional e internacional la situación y la problemática que presentan las comunidades del pueblo Wayúu, con énfasis especial en la realidad actual de las mujeres Wayúu.

2. Articular esfuerzos con la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y con A Sud Ecologia e Cooperazione ONLUS para coordinar y organizar la misión internacional humanitaria de las parlamentarias y diputadas italianas a territorio Wayúu.

3. Constituir el escenario operativo, Sützi Jieyuu Wayúu (fuerza de la mujer Wayúu), para promover al interior de las distintas expresiones organizativas de nuestro pueblo la realización de la misión internacional humanitaria de las parlamentarias y diputadas italianas a territorio Wayúu e impulsar distintas iniciativas desde las mujeres Wayúu.

Se suscribe en Valledupar (Cesar), a los veintitrés (23) de noviembre de el año dos mil seis (2006).


RANCHERÍA DE MASHOU

RANCHERÍA DE TUCTU

ASOCIACIÓN WAYÚU MAREYWAYÚUGUAMA

ZONA DEL CERRO DE LA TETA - EPITS

ASOCIACIÓN DE AUTORIDADES TRADICIONALES JEPIRRA
CABO DE LA VELA

FUNDACIÓN PARA EL DESARROLLO HUMANO Y COMUNITARIO DE LA GUAJIRA (FUNDECOGUA)

ASOCIACIÓN DE AUTORIDADES Y CABILDOS INDÍGENAS WAYÚU DEL SUR DE LA GUAJIRA (AACIWASUG)

RESGUARDO CERRODEO.

COMUNIDAD WAYÚU DESPLAZADA EN SANTA MARTA

CABILDO WAYÚU WEPIAPAA

CABILDO WAYÚU NÓUNA DE CAMPAMENTO

 
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